El pasado sábado 28 de junio, una caravana de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales llegaba a Alcorcón y era recibida con honores por el Alcalde más "enrrollaó" de toda la zona sur.
Cascallana, a quien le gusta esto de salir en las fotos más que a un tonto un lápiz, recibió a un devaluado "colectivo gay" que vive sus horas más bajas una vez alcanzadas sus principales reivindicaciones.
El antaño poderoso lobby gay ha perdido fuelle, adeptos e imagen debido a su insistente alineación con el PSOE, partido que ha demostrado una inusitada capacidad para vampirizar todo lo que le rodea, sean partidos nacionalistas, comunistas o movimientos sociales.
Con buen tiempo, en sábado y a pesar de la promoción ofrecida desde los medios controlados por "el lobby", los gays han tenido que echar mano de todo el espectro no-heterosexual para poder celebrar el día del orgullo gay de una forma más o menos lucida.
Ya no hay reivindicaciones, ya no hay batallas por librar. Hoy en España se observan con naturalidad las relaciones entre personas del mismo sexo y desde el punto de vista legal gays y lesbianas gozan de los mismos derechos que heterosexuales.
A pesar de ello, la maquinaria del lobby gay necesita ser mantenida, engrasada y preparada para futuras contiendas. Por ello, buscan nuevos horizontes y nos cuentan que más allá de Chueca no se sienten cómodos y que en ciudades como Alcorcón no es tan fácil ser Gay como en Madrid. Además, han encontrado al enemigo perfecto en la Iglesia Católica y pretenden que la asignatura de Educación para la Ciudadanía sirva para conseguir una completa orientación afectivo-sexual sobre los niños.
Tranquilos, esto también pasará.






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